Después de una carrera impecable, Guasch en la primera etapa prólogo se colocaba tercero a menos de 1 segundo del dakariano Joan Pedrero y por detrás de Joan Barreda, posición que le permitiría controlar la prueba y sus rivales.
El segundo día de la prueba, M. Guasch tuvo que forzar el ritmo para adelantar al que le precedía y no perder la posibilidad de la victoria. Esta jornada fue muy dura y castigó la mecánica de los rivales, perdían las posibilidades de luchar por la victoria pilotos de la talla de J. Pellicer, Chaleco López, además del infortunado accidente de G. Farrés que se fracturaba varios dedos del pie.
La ya demostrada fiabilidad de las Yamaha y las altas prestaciones de preparaciones de JVO RACING frente a otras marcas empezaba a ganar protagonismo en la prueba y junto a la buena forma de M. Guasch, aseguraba ya prácticamente el segundo puesto en la prueba, aunque no había que perder de vista a J.Pedrero, puesto que la ventaja de M. Guasch era de 4 minutos, suficiente pero sin margen para el error.
El domingo y último día de carrera, M. Guasch no cambió en su estilo y manera de pilotar y siguió presionando a Barreda, esperando que la dureza de la prueba hiciera mella en su montura. Confiando en la mayor potencia y dureza de los motores YAMAHA, cada vez se encontraba más a gusto con la moto y confiado en sus opciones.
Fue en la última etapa del día donde M. Guasch vio recompensado su esfuerzo y perseverancia. La moto de Barreda con problemas mecánicos se paraba y M. Guasch volvía a apretar para asegurarse la victoria, de esta manera se hacía con el triunfo de esta última etapa y de la general, de la misma manera se comportaban el resto de los integrantes del equipo, acabando la totalidad de ellos.